Ama–mantar Semana de la Lactancia Materna

Ama–mantar Semana de la Lactancia Materna

Crónica

Caracas, 1º,08.16 (Cortesía Ciudad CCS)
LA TETA IMPÚDICA 

Hace pocos días circularon en las redes sociales noticias sobre una “teteada colectiva” en Buenos Aires, en repudio a una sanción que recibió una madre al amamantar a su hijo en un parque. Resulta que dos policías, por cierto mujeres, exhortaron, por acto impúdico, a una mujer a dejar de ejercer su derecho a alimentar a su bebé, limitando a su vez el disfrute por parte del bebé de su derecho a recibir el mejor de todos los alimentos: la leche de su mamá.

La noticia se hizo viral y, a los pocos días, el parque y sus alrededores no tenían a una, sino a más de mil madres, padres y distintas personas manifestando en apoyo a la lactancia materna. De igual modo sucedió en otras ciudades, e incluso se sumaron artistas locales; y así la forma más natural de alimentar de las mamíferas se hizo tendencia.

Lo más importante de este hecho es comprender que, aun cuando queda mucho por hacer, hemos ido recuperando progresivamente la lactancia materna como práctica fundamental de nuestra cultura de relacionamiento, creación de vínculo y alimentación de nuestros hijos e hijas.

EL DERECHO A AMAMANTAR

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) consideran que la lactancia materna “es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños”, y también para las niñas. De modo que amamantar está relacionado con el derecho a la alimentación y el derecho a la salud de los infantes, el cual constituye también “un derecho humano propio de las mujeres”.

Creo, además, por experiencia propia, que cuando amamantamos a nuestros críos se revela ante nosotras una capacidad de amar que desconocíamos y, en mi opinión, allí está la esencia del acto, que si bien es biológico, tiene profundas implicaciones psicológicas para quien da la teta, quien la recibe y para quien es parte de ese entorno. Al amamantar, se fortalecen vínculos afectivos, proporcionamos la nutrición ideal a nuestros críos y se reduce la probabilidad de contraer múltiples enfermedades infecciosas. Junto a otros aspectos cruciales, esta práctica es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ya que incide en la reducción de la tasa de mortalidad entre los menores de cinco años y en la erradicación de la pobreza extrema y el hambre.

RETOMAR LA PRÁCTICA

La cuestión es que la lactancia materna se redujo en la medida en que el mercado, en alianza con profesionales de la pediatría, posicionaron el consumo de fórmulas infantiles y otros productos como complementarios o substitutos de la leche materna. El debate sobre la lactancia materna tuvo gran apogeo a fines de los años setenta cuando la OMS y Unicef hicieron un llamado de atención a la sociedad en general, debido al decrecimiento de dicha práctica y su incidencia directa en la desnutrición y otros males. Así que, desde entonces, se promovió el desarrollo de regulaciones para “proteger y fomentar la lactancia materna mediante la reglamentación de una distribución y comercialización adecuadas de los sucedáneos de la leche materna”, a la que llamaron Código Internacional. Ese Código se adoptó en 1981 en la 34º Asamblea Mundial de la Salud (AMS). Once años después, en la Conferencia Internacional de Nutrición en Roma, se reiteró que ésta era “una de las principales estrategias para disminuir el hambre y la desnutrición”, y fueron decididas una serie de normas para limitar la publicidad de sucedáneos de leche materna, biberones, ni tetinas, evitar donaciones de muestras a las madres o a los trabajadores o trabajadoras de la salud, así como la promoción de fórmula gratis o a bajo costo dentro de los sistemas de salud. Igualmente se prohibió el uso de fotografías de bebés y la difusión de mensajes que idealicen la alimentación artificial por encima de la materna.

Sin embargo, sería en 1990 cuando en reunión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) se aprobó la Declaración de Innocenti, con el objetivo de proteger, promover y respaldar la lactancia materna. En dicha declaración, los países se comprometieron en desarrollar políticas a fin de reforzar la “cultura del amamantamiento y defenderla de la ‘cultura del biberón”, aumentar la confianza de las mujeres en su capacidad de amamantar, eliminar los obstáculos al amamantamiento en el sistema de salud, lugar de trabajo y en la comunidad”.

A partir de entonces, en más de 170 países se celebra anualmente, del 1º al 7 de agosto, la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con el fin de promover esta práctica, la cual, sin duda, constituye la mejor forma de amar. Amamantar-1

LECHE BENDITA

• Toda madre es capaz de amamantar.

• La leche de mujer es el alimento natural e indispensable para la cría humana.

• La leche de mujer lo tiene todo: la primera parte es agua en mayor proporción, el resto posee carbohidratos, proteínas y grasas. Al comienzo, el lactante sacia la sed, y luego el hambre.

• Todos los pechos producen igual, ya que tienen de 15 a 20 lóbulos productores de leche, los cuales son estimulados por el influjo hormonal y por la succión del lactante.

• La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, luego introducción de alimentos apropiados para la edad, y mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años.

CASO VENEZUELA

En nuestro país tenemos importantes avances en el marco jurídico que amparan esta práctica, y que han permitido que de una tasa de 7% en el año 1997, se incrementara para el 2008 en 27%, situación que continúa en aumento y logra ubicarse, según estudio realizado por el Instituto Nacional de Nutrición, en 44,5% al cierre de 2014. Entre las leyes aprobadas destacan: la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna, la Ley Orgánica para el Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras que establece la inamovilidad laboral para la madre, descanso pre y postnatal, dos descansos para amamantar, permiso postnatal para el padre, entre otros. Igualmente se cuenta con diversas resoluciones emanadas del Ministerio del Poder Popular para la Salud dirigidas a regular, promover, proteger e impulsar en todos los establecimientos de salud la política y práctica de la lactancia materna. Se suman la Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente y la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en su artículo alusivo a la violencia obstétrica en el caso de impedir el amamantamiento del bebé, inmediatamente después del alumbramiento.

Sin embargo, sabemos que el uso de la fórmula sigue ocupando el primer lugar. La gran tarea entonces es desarrollar programas permanentes para formar e informar sobre la lactancia materna, y así brindar mayor confianza a la madre para que ejerza su mejor acto de amor: dar la teta. Lorena Almarza